La inteligencia militar colombiana estaría dando un paso clave para enfrentar una de las amenazas que más preocupa a la Fuerza Pública: los ataques con drones cargados con explosivos. Mediante herramientas de ciberdefensa, análisis de datos e inteligencia artificial, especialistas buscan rastrear estas aeronaves, identificar sus recorridos y obtener información que permita ubicar campamentos y depósitos ilegales.
La estrategia, conocida a través de reportes periodísticos, busca aprovechar los rastros digitales que dejan los sistemas utilizados para operar los dispositivos. De esta manera, las autoridades pretenden convertir una herramienta empleada por organizaciones armadas ilegales para atacar y vigilar en una fuente de información para sus operaciones de seguridad.
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Más de 300 ataques con drones encendieron las alarmas
La preocupación no es menor. Según las cifras citadas por Infobae, entre el 1 de enero y el 1 de octubre de 2026 se registraron 318 ataques con drones contra la Fuerza Pública y poblaciones, lo que representa un promedio cercano a un hecho cada 20 horas.
Estos dispositivos, algunos adquiridos comercialmente y otros modificados de manera artesanal, han sido utilizados para transportar o lanzar explosivos contra instalaciones militares, estaciones de Policía y comunidades.
El crecimiento de esta modalidad ha obligado a las autoridades a fortalecer sus capacidades tecnológicas para identificar amenazas y reducir la ventaja que los grupos armados obtienen al operar aeronaves sin exponer directamente a sus integrantes.
¿Cómo funcionaría la tecnología para rastrear los drones?
La estrategia estaría centrada en acceder de forma remota a determinados programas y sistemas de control utilizados por los operadores de estas aeronaves. La información obtenida podría permitir el análisis de trayectorias, coordenadas, horarios de vuelo y patrones de operación.
Posteriormente, esos datos serían contrastados con otras fuentes de inteligencia para identificar posibles puntos de despegue, lugares de reunión y zonas relacionadas con las actividades de las estructuras ilegales.
Según los reportes conocidos, la información recopilada ya habría contribuido a orientar operaciones militares y policiales para localizar campamentos, armamento, explosivos y otros elementos vinculados con actividades criminales.
No obstante, las herramientas específicas y los procedimientos empleados permanecen bajo reserva, por lo que todavía no se conocen públicamente todos los alcances de esta capacidad.
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Catatumbo, entre las regiones donde se concentra la atención
El despliegue tecnológico tendría alcance en distintas zonas del país afectadas por la presencia de grupos armados ilegales. Entre las regiones mencionadas en los reportes se encuentran el Catatumbo, Arauca, Antioquia, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, Nariño, Putumayo, Caquetá y el sur de Bolívar.
La inclusión del Catatumbo resulta especialmente relevante para Norte de Santander, donde la confrontación entre organizaciones armadas ha generado graves problemas de seguridad para las comunidades.
En esta región, la posibilidad de rastrear los drones podría ayudar a identificar patrones de operación y aportar información para planear acciones contra las estructuras responsables de ataques. Sin embargo, la efectividad de la tecnología dependerá de los resultados que logren demostrar las autoridades en el terreno.
Disidencias de las Farc y ELN, entre los grupos bajo seguimiento
Los reportes periodísticos señalan que las capacidades de rastreo estarían dirigidas contra sistemas utilizados por distintas organizaciones ilegales, entre ellas las disidencias de las Farc, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Estos grupos han sido relacionados con el uso de drones para labores de vigilancia y ataques con explosivos. La tecnología busca obtener información sobre sus movimientos y logística, con el propósito de anticipar posibles agresiones contra instalaciones estatales y población civil.
El siguiente paso sería quitarles el control de las aeronaves
Además del rastreo, los especialistas estarían trabajando en una capacidad que permitiría intervenir el control de algunos drones después de su despegue. El objetivo sería impedir que los operadores mantengan el mando de la aeronave y, eventualmente, evitar que llegue al lugar previsto para un ataque.
Esta posibilidad aún se encuentra en desarrollo, de acuerdo con la información divulgada. Su funcionamiento dependería de las características técnicas de cada dispositivo y de la viabilidad de intervenir sus sistemas de control.
A la estrategia también se sumaría el uso de aeronaves de vigilancia como los MQ-9 Reaper, mencionadas en los reportes como un apoyo para labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. No obstante, el alcance concreto de su despliegue debe distinguirse de los planes y capacidades que todavía están en desarrollo.
Una nueva disputa tecnológica en el conflicto colombiano
El uso de drones ha transformado las dinámicas de seguridad en varias regiones de Colombia. Frente a esta amenaza, las Fuerzas Militares buscan combinar herramientas digitales, análisis de información y vigilancia aérea para detectar movimientos de los grupos armados y orientar sus operaciones.
El reto será convertir estos avances en resultados verificables que permitan prevenir ataques y proteger a las comunidades. Para Norte de Santander, especialmente para el Catatumbo, cualquier mejora en la detección temprana de amenazas puede ser relevante en medio de los persistentes desafíos de seguridad.



