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domingo, octubre 25, 2026
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El mundo queda al borde de una nueva crisis energética: el gas natural licuado entra en zona de máxima tensión

El mercado energético internacional enfrenta un escenario de creciente incertidumbre por la reducción en la disponibilidad de gas natural licuado (GNL), una situación que podría agravarse durante los próximos meses si no se normalizan los suministros provenientes de Qatar y aumenta la demanda para afrontar el invierno en el hemisferio norte.

El impacto de la crisis en Medio Oriente sobre el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de energía, ha alterado el equilibrio del mercado. Qatar, uno de los mayores proveedores de GNL del planeta, ha visto seriamente afectada su capacidad para cumplir con sus compromisos internacionales.

Qatar deja un enorme vacío en el mercado mundial

Según el análisis publicado por The Economist, la interrupción de los envíos cataríes ya representa un déficit cercano a 39 millones de toneladas de GNL, equivalente a alrededor del 9 % del suministro mundial registrado el año anterior.

La situación se originó después de que el conflicto en Medio Oriente afectara el tránsito por el estrecho de Ormuz. Qatar declaró fuerza mayor y redujo considerablemente sus entregas, generando preocupación entre los países que dependen de este combustible para la generación eléctrica, la industria y otros sectores estratégicos.

La Agencia Internacional de Energía también ha advertido que la crisis modificó de manera importante las perspectivas del mercado mundial de gas. La reducción de los flujos desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos ha sido parcialmente compensada por otros productores, pero la oferta global continúa bajo presión.

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Europa y Asia se preparan para competir por el gas

Uno de los principales focos de preocupación está en lo que pueda ocurrir durante el invierno.

Europa necesita incrementar sus reservas para afrontar la temporada de mayor consumo, pero actualmente sus depósitos se encuentran por debajo de los niveles registrados habitualmente para esta época del año. De acuerdo con el análisis de The Economist, las reservas europeas rondan el 72 % de su capacidad, mientras que Alemania se encuentra alrededor del 57 %.

Esto podría provocar una fuerte competencia entre Europa y Asia por los cargamentos disponibles. Si el invierno resulta más frío de lo previsto, los países compradores tendrían que salir al mercado simultáneamente para garantizar el suministro, aumentando la presión sobre los precios.

El problema podría intensificarse si los envíos procedentes de Qatar no se recuperan rápidamente.

Los precios podrían dispararse si llega un invierno frío

El comportamiento del clima será determinante. Un invierno moderado permitiría reducir la presión sobre las reservas y daría tiempo a que se recuperaran algunos flujos internacionales.

Pero un escenario de temperaturas considerablemente bajas podría cambiar completamente el panorama.

Los analistas citados por The Economist contemplan que un noviembre particularmente frío podría llevar los precios del GNL a niveles de entre 30 y 40 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu), debido a la carrera de los compradores europeos por asegurar nuevos cargamentos. En un invierno especialmente severo, el incremento podría ser todavía mayor.

A esta amenaza se suman otros riesgos para el sistema energético europeo, como problemas en la generación hidroeléctrica, interrupciones en plantas nucleares o daños a infraestructura energética.

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El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico

La situación demuestra nuevamente la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el mercado energético mundial.

Aunque durante septiembre aumentó el número de cargamentos de GNL que lograron atravesar la zona, los niveles continúan condicionados por los riesgos de seguridad. Datos citados por Reuters registraron 19 envíos de GNL durante ese mes según S&P Global Energy, mientras que Kpler contabilizó 21.

La Agencia Internacional de Energía señala que los flujos de GNL por esta ruta han aumentado frente a los primeros meses de la crisis, pero todavía permanecen por debajo de los niveles anteriores al conflicto y existe incertidumbre sobre cuándo podría normalizarse completamente el tránsito.

Una crisis que podría extenderse hasta 2027

El problema no se limita al invierno que se aproxima. Si la producción catarí no logra recuperarse en el corto plazo, Europa podría necesitar conseguir alrededor de 20 millones de toneladas adicionales de GNL para reconstruir sus reservas antes del invierno siguiente.

Esto abriría la puerta a una etapa prolongada de precios elevados y mayor competencia internacional por el combustible durante 2027.

El escenario todavía puede cambiar si se estabiliza la situación en Medio Oriente y se recuperan las exportaciones desde el Golfo. Sin embargo, mientras persistan las restricciones y los riesgos en las principales rutas marítimas, el mercado mundial de gas continuará expuesto a fuertes movimientos de precios.

La advertencia es clara: el mundo cuenta con alternativas para compensar parcialmente la pérdida de suministros cataríes, pero una combinación de invierno frío, reservas insuficientes y nuevas interrupciones en las rutas energéticas podría convertir la actual tensión del mercado en una nueva crisis energética de alcance global.

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