Colombia podría enfrentar meses difíciles en materia energética. Las advertencias del sector eléctrico apuntan a un riesgo elevado de racionamiento durante la temporada seca 2026-2027, debido a la disminución de los aportes de agua a los embalses, el aumento del consumo y las dificultades para garantizar suficiente generación eléctrica.
El panorama genera preocupación porque el periodo más exigente para el sistema está por comenzar. Entre diciembre de 2026 y abril de 2027, el país tendrá que responder a una mayor presión sobre sus recursos hídricos, especialmente si se intensifican las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño.
La advertencia cobra relevancia por la dependencia de Colombia de la generación hidroeléctrica. Cuando disminuyen las lluvias, las centrales cuentan con menos agua para producir electricidad y aumenta la necesidad de recurrir a las plantas térmicas, que necesitan combustibles como gas natural y líquidos para funcionar.
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Cinco factores que aumentan el riesgo energético
Los análisis del operador del sistema eléctrico, XM, identifican varios elementos que podrían comprometer el abastecimiento durante los próximos meses.
Entre los principales factores se encuentran:
- Menores reservas de agua: los aportes hídricos por debajo de lo esperado reducen la capacidad de los embalses para respaldar la generación.
- Aumento del consumo: la demanda eléctrica ha alcanzado registros históricos y podría continuar creciendo durante los meses de altas temperaturas.
- Dependencia de las plantas térmicas: estas centrales deberán aportar más energía, por lo que resulta indispensable garantizar el suministro de gas y otros combustibles.
- Retrasos en proyectos eléctricos: las demoras en nuevas centrales y redes de transmisión limitan la capacidad de respuesta del sistema.
- Mantenimientos de infraestructura: la salida temporal de operación de instalaciones estratégicas puede reducir los márgenes de seguridad en determinadas regiones.
Según el análisis divulgado por XM, la coincidencia de estas condiciones podría generar dificultades para atender toda la demanda eléctrica si no se adoptan medidas oportunas.
¿Habrá apagones en Colombia?
Aunque las advertencias son preocupantes, las autoridades y los operadores no han confirmado un racionamiento nacional. Se trata de un escenario de riesgo que dependerá de la evolución de las condiciones climáticas, la disponibilidad de generación y las decisiones que se tomen para garantizar el suministro.
De hecho, durante el 28 y 29 de septiembre el sistema estuvo bajo presión porque la energía ofrecida por los generadores no alcanzaba inicialmente para cubrir la demanda prevista. XM consiguió generación adicional y logró atender el consumo sin que se presentaran cortes generalizados.
Este antecedente demuestra la importancia de contar con suficiente capacidad de generación y combustibles disponibles para responder ante situaciones de alta exigencia.
El impacto económico de un eventual racionamiento
La preocupación no se limita a los hogares. Una interrupción prolongada del servicio eléctrico podría afectar sectores como la industria, el comercio, la minería y la producción, además de generar pérdidas económicas y poner en riesgo puestos de trabajo.
Un análisis de Lumen Economic Intelligence estimó que un racionamiento de magnitud y duración similares al ocurrido entre 1992 y 1993 podría representar pérdidas cercanas a los 30,7 billones de pesos. En el escenario más severo, también se podrían poner en riesgo hasta 210.000 empleos.
Estas cifras corresponden a proyecciones económicas y no significan que ese nivel de afectación esté confirmado para la próxima temporada seca.
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¿Qué medidas podrían evitar los cortes de energía?
Entre las acciones consideradas prioritarias están acelerar la entrada en operación de nuevos proyectos de generación y transmisión, garantizar el combustible para las plantas térmicas y promover un consumo más eficiente por parte de los usuarios.
XM también ha insistido en la importancia de moderar la demanda, especialmente durante las horas de mayor consumo, para reducir la presión sobre el sistema eléctrico.
El comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será determinante. Mientras tanto, Colombia enfrenta el desafío de prepararse para una temporada que podría poner a prueba la capacidad de abastecimiento energético del país.
La pregunta ahora es si las medidas técnicas y de prevención llegarán a tiempo para evitar que la alerta se convierta en restricciones en el servicio.



