Un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas ha generado preocupación nacional e internacional al advertir sobre el aumento de la violencia en Colombia en un momento clave: la antesala de las elecciones de 2026.
El reporte señala que diversas regiones del país continúan afectadas por la presencia y expansión de grupos armados ilegales, lo que ha intensificado fenómenos como desplazamientos forzados, confinamientos y ataques contra líderes sociales y excombatientes. Esta situación, lejos de ser aislada, responde a patrones persistentes que ponen en riesgo la estabilidad democrática.
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Uno de los puntos más críticos del informe es el impacto directo sobre la participación política. Según la ONU, las condiciones de inseguridad podrían limitar el ejercicio democrático en varias zonas del territorio, especialmente donde la presencia del Estado es débil y los actores armados ejercen control territorial.
Además, se advierte que los líderes sociales y defensores de derechos humanos siguen siendo blanco de amenazas y agresiones, lo que incrementa el clima de temor en comunidades vulnerables. Esta situación se agrava en un contexto electoral, donde la libre expresión y la participación ciudadana son fundamentales.

El informe también coincide con otras alertas de organismos nacionales que han advertido sobre los riesgos de violencia en el proceso electoral, incluyendo intimidaciones, asesinatos selectivos y restricciones a la actividad política en varias regiones del país.
En este panorama, la ONU hizo un llamado urgente a fortalecer la presencia institucional, garantizar la seguridad de los líderes sociales y adoptar medidas efectivas que permitan proteger el proceso democrático.
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La advertencia se produce en medio de un clima político tenso, donde la seguridad se perfila como uno de los principales desafíos para asegurar unas elecciones libres, transparentes y sin violencia.



