Un estudio científico internacional ha revelado que el entrenamiento de fuerza no solo contribuye a aumentar la masa muscular, sino que también puede retrasar el envejecimiento cerebral en adultos mayores, haciendo que el cerebro “parezca más joven” hasta por dos años.
¿Qué descubrió la investigación?
Un equipo de expertos de instituciones en Chile, Dinamarca, Canadá, Argentina e Irlanda evaluó a un grupo de personas de entre 62 y 70 años durante un programa de entrenamiento de fuerza que se extendió por más de un año. Usando modernas técnicas de neuroimagen y modelos computacionales, los científicos calcularon la “edad biológica” del cerebro de cada participante.
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Los resultados mostraron que quienes realizaron ejercicios de resistencia con pesas o en su propio peso corporal experimentaron una reducción significativa en su edad cerebral en comparación con los que no realizaron actividad física. En promedio, este envejecimiento retardado llegó a 1,4 años después de un año y casi 2 años tras dos años de entrenamiento constante.

¿Cómo ayuda el entrenamiento de fuerza?
El entrenamiento de fuerza —que incluye trabajar con pesas, bandas elásticas o ejercicios de resistencia con el propio cuerpo— favorece la conectividad funcional en regiones clave del cerebro, como la corteza prefrontal, implicada en funciones como la atención y el control ejecutivo.
Esto sugiere no solo beneficios físicos, sino también efectos positivos a nivel cognitivo que pueden apoyar la salud cerebral y reducir el impacto del envejecimiento.
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Otras claves sobre ejercicio y cerebro
Aunque este estudio se centró en entrenamiento de fuerza, investigaciones previas destacan que la actividad física general está asociada con una mejor salud cerebral y menor riesgo de deterioro cognitivo o demencia. Estudios han mostrado que personas activas tienden a tener una mejor función cognitiva y un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Relevancia para adultos mayores
Con el envejecimiento poblacional global, encontrar estrategias accesibles para preservar la salud del cerebro es cada vez más importante. Este tipo de ejercicio podría convertirse en una herramienta clave para promover un envejecimiento cerebral más saludable y prevenir el declive cognitivo asociado a la edad.



