Un equipo de investigadores de UT Southwestern Medical Center en Estados Unidos ha identificado una proteína hepática con un papel crucial en el control del colesterol en la sangre, un hallazgo que podría marcar un antes y un después en el combate contra enfermedades cardiovasculares y patologías como la aterosclerosis y el hígado graso.
La proteína denominada HELZ2 actúa regulando la liberación de lipoproteínas —las partículas que transportan colesterol y triglicéridos desde el hígado hacia el torrente sanguíneo—, lo que permite modular la cantidad de colesterol circulante. Según el estudio, su función consiste en controlar la estabilidad del ARN mensajero del gen APOB, factor esencial para la producción de las proteínas que forman las partículas transportadoras de colesterol.
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Este mecanismo, descrito en la revista científica Circulation, funciona como un interruptor biológico: al aumentar la actividad de HELZ2 se reduce la producción de lipoproteínas, lo que se traduce en niveles más bajos de colesterol LDL —el llamado “colesterol malo”— en la sangre. Sin embargo, este ajuste también puede asociarse con una mayor acumulación de grasa en el hígado, lo que apunta a un delicado equilibrio entre beneficios y efectos secundarios.

A diferencia de las terapias actuales —como las estatinas— que actúan una vez que las partículas de colesterol ya están presentes en el organismo, este descubrimiento abre la posibilidad de intervenir de forma más temprana, actuando directamente sobre la producción de estas partículas a nivel genético.
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Los científicos consideran que HELZ2 podría convertirse en un objetivo terapéutico novedoso para diseñar tratamientos personalizados no solo contra el colesterol alto, sino también contra enfermedades metabólicas que en la actualidad cuentan con opciones limitadas. Más allá de su impacto médico, este avance impulsa una nueva línea de investigación enfocada en los mecanismos moleculares que regulan el metabolismo del colesterol en el organismo.



