Un potente terremoto de magnitud 5.8 sacudió el oriente de Cuba en las últimas horas, en un momento crítico marcado por un nuevo apagón generalizado que dejó a gran parte del país sin electricidad, profundizando la crisis energética que vive la isla.
El movimiento telúrico se registró durante la madrugada de este martes, con epicentro cerca de la zona de Imías, en la provincia de Guantánamo, y a una profundidad aproximada de 20 kilómetros. El sismo fue percibido con fuerza en varias regiones del oriente cubano, incluyendo Santiago de Cuba y Holguín, generando alarma entre la población.
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De acuerdo con organismos internacionales y autoridades locales, el evento sísmico estuvo acompañado de varias réplicas de menor intensidad, lo que incrementó la preocupación en zonas donde históricamente se han registrado movimientos tectónicos.

La emergencia se agrava debido a que el temblor ocurrió en medio de un colapso del sistema eléctrico nacional, que dejó a millones de cubanos sin servicio de energía, así como con afectaciones en telecomunicaciones e internet. Este nuevo apagón se suma a una serie de fallas recientes que evidencian la fragilidad de la infraestructura energética del país.
Aunque hasta el momento no se han confirmado víctimas ni daños de gran magnitud, las autoridades continúan evaluando posibles afectaciones materiales, especialmente en viviendas e infraestructuras del oriente de la isla, donde el impacto del sismo fue más fuerte.
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Expertos advierten que la coincidencia entre fenómenos naturales y fallas estructurales en servicios básicos podría agravar las condiciones de vida de la población, que ya enfrenta dificultades por la escasez de recursos y las interrupciones constantes en el suministro eléctrico.
Este nuevo episodio pone en evidencia la vulnerabilidad de Cuba ante eventos simultáneos, donde la combinación de crisis energética y actividad sísmica representa un desafío adicional para las autoridades y la población en medio de un contexto económico complejo.



