El Gobierno colombiano declaró oficialmente el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica en ocho departamentos del país tras los severos impactos causados por las intensas lluvias e inundaciones que han afectado amplias zonas del norte y noroeste del territorio.
Mediante el Decreto 0150 del 11 de febrero de 2026, expedido por el Presidente de la República, se activan facultades extraordinarias para atender de manera inmediata las consecuencias de un fenómeno hidrometeorológico calificado como atípico por las autoridades técnicas. La medida será vigente por 30 días calendario en los departamentos de Córdoba, Antioquia, La Guajira, Sucre, Bolívar, Cesar, Magdalena y Chocó.
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La declaración de emergencia responde a la grave perturbación de los sistemas productivos, infraestructura crítica y condiciones de vida en las regiones afectadas, donde fuertes lluvias y avenidas de agua han generado inundaciones, deslizamientos y daños considerables en viviendas, vías y servicios públicos.

Según informes oficiales, el acumulado de precipitaciones registradas entre finales de enero y los primeros días de febrero superó con creces los promedios históricos para la temporada, provocando más de 65 eventos de emergencia en 61 municipios. Entre estos se cuentan inundaciones generalizadas, movimientos en masa y vendavales, que han afectado a decenas de miles de familias y alterado la vida cotidiana de comunidades enteras.
El gobierno podrá ejercer, bajo este estado de emergencia, medidas excepcionales sin la tramitación ordinaria en el Congreso, lo que incluye la reasignación de recursos, implementación de subsidios y posibles ajustes presupuestales para responder a las necesidades más urgentes.
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Autoridades anticipan que la medida permitirá agilizar la atención humanitaria y las labores de reconstrucción, así como fortalecer la capacidad de respuesta frente a una temporada climática que ha desbordado las previsiones técnicas tradicionales.
La emergencia llega en un momento de profunda afectación para las zonas más golpeadas, donde líderes locales y nacionales han enfatizado la necesidad de apoyo sostenido para garantizar la recuperación y reducir el riesgo de nuevos desastres en el futuro próximo.



